Durante miles de años, hasta hace apenas dos siglos, la humanidad creía que la Tierra estaba fija e inmóvil, y que el Sol y el resto del universo giraban a su alrededor. La teoría geocéntrica dominaba por completo. En los últimos siglos, Galileo y Copérnico intentaron refutar esta idea, pero fueron duramente reprimidos por la Iglesia. Sin embargo, en el siglo pasado, gracias al avance de la astronomía y las herramientas cosmológicas, la humanidad descubrió que la Tierra tiene dos tipos de movimiento: el movimiento de rotación (giro sobre su propio eje) y el movimiento de traslación (órbita alrededor del Sol).
Pero el Sagrado Corán, hace 1400 años, en la Sura Ta-Ha, comparó la Tierra con una cuna (mahda):
Traducción al español (de Abdel Gani Melara Navío, tomada de fuentes confiables como quranenc.com): «Quien os ha hecho de la tierra una cuna, ha trazado para vosotros en ella caminos y ha hecho descender agua del cielo, mediante la cual hemos hecho brotar pares de plantas diversas.» (Sura Ta-Ha, aleya 53)

Hasta hace poco tiempo, las cunas de los niños se fabricaban de forma que se balanceaban en un movimiento semicircular, nunca estaban quietas. Esto también ayudaba a refrescar al bebé, que se mecía de un lado al otro de la cuna. Que Al-lah Todopoderoso compare la Tierra con una cuna indica claramente que la Tierra no está inmóvil, sino que está en movimiento. Si la Tierra estuviera quieta, el Corán podría haberla comparado con un cuenco o una bandeja.
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